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jueves, 21 de mayo de 2015

Documento de Historia del Arte. Memorias del Bon Marché. Las niñas y las letrinas.





Entrada o Post publicado en Enero del 2014 y editado y vuelto a publicar en Mayo del 1015. Las tiendas “Bon Marché” de Paris. Su imitación en Buenos Aires. Retrato de Eduardo Sívori en su última fotografía. Folios 316 y 317 del Libro de notas de la administración del Bon Marché. Segunda publicación para incorporarse al Archivo Benavidez Bedoya y a Casa natal Villa Rosa, un blog familiar en preparación.
Mi bisabuelo, Vicente Ferrer Demaría (le agrego el segundo apellido porque el padre se llamaba igual, el abuelo y el hijo también), fue Administrador de las  Galerías Bon Marché, Galerías Florida, Galerías del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico o las Galerías Pacífico, como las quieran llamar, porque fueron bautizadas así a través de los años. Eran de capitales ingleses. Mi bisabuelo las administró por diez años, hasta que lo echaron por culpa de los artistas, pero antes los tuvo que echar él a ellos.
Sívori fue funcionario de Estímulo de Bellas Artes y Profesor de la academia, pero también Vice Director del Museo y estuvo por todos lados en realidad. Pagaba el alquiler propio, dado que vivía en el Bon Marché, era un hijo de padre acaudalado, nunca trabajó de otra cosa que de pintor fundacional. Se llevaba muy bien con mi bisabuelo, porque era el único que pagaba, la pintura “Las parvas” de su autoría que la familia conserva, es seguramente un regalo de Sívori, o un pago por alquileres impagos, de toda la estructura artística montada en el Bon Marché. No creo en una compra directa porque Vicente Ferrer compraba cosas más caras y prestigiosas en esa época, pintura europea de género, un Chaplin retratando a Lucrecia Borgia, lamentablemente no compraba a los inquilinos morosos. El que lo retrató a él y a su mujer Rosa Gay fue Parisi, quién dirigía la Colmena artística, que agrupaba a los artistas de izquierda.
Documento fundacional del Museo de Bellas Artes y de la Academia de Bellas Artes.
 “Julio de 1902
Señor Carlos E. Zuberbulher.
Presidente de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.
Presente.
Según lo que verbalmente le manifesté en la última entrevista que tuvimos, vuelvo a poner en su conocimiento de Ud. que la Sociedad que Ud. Dignamente preside adeuda a esta administración dos meses vencidos de alquileres mas el gas de Junio y también la luz eléctrica consumida en la sala calle Florida 777 que yo cedí a Ud. para que el Estímulo de Bellas Artes repartiera sus premios.
Esta última cuenta fue ya pagada por mi particularmente pues según contrato con la Compañía Alemana debe pagarse la luz que se consume en el ex Teatro (se refiere al Teatro Edén) debe pagarse al día siguiente de haberse ocupado el local.
Al mismo tiempo deseo poner en conocimiento de Ud. que me es muy molesto la subida diaria de las niñas al patio y letrina particular que tengo para mí uso exclusivo.
Cuando las autoricé a dejarlas pasar fue entendido que sería únicamente para los casos urgentes o apurados pero ahora resulta que todas las niñas se encuentran diariamente en ese caso.
Dicho patio que tengo reservado para la comodidad de mi familia se convierte de noche en reunión de niñas que vienen a hacer tertulia a jugar y a descomponerme las llaves de la luz eléctrica. Con este motivo días pasados encontré por la mañana todas las luces de la azotea encendidas ocasionándome un desembolso extraordinario por haber una de las niñas abierto la llave que luego olvidó de cerrar.
Como digo pues, esta cuestión me ha traído muchos desagrados y como mi Señora volverá dentro de unos días de Europa y deseando tener mi casa independiente, he pensado cerrar definitivamente la entrada de comunicación.
No deseando perjudicarlo y con el deseo de serle agradable ha resuelto en vista del gasto que hicieron en la escalera cederles un pedazo donde pueden instalar un pequeño desagüe para el uso exclusivo de las niñas.
Es entendido también que si más adelante Bellas Artes tomara el Departamento alto y alquilara el Dep. 24 donde hay letrinas y demás comodidades, deberán devolvérmelo.
Esperando su contestación lo saluda muy atentamente.
Vicente Ferrer.”
Carlos E. Zuberbulher, en este caso Presidente de Estímulo iba a suceder a Schiaffino cuando el Ministro Rómulo Naón lo echó de la Dirección del Museo de Bellas Artes en 1910, es interesante la rotación en los cargos que hacían los artistas camanduleros: de vice Presidente de una Sociedad a Presidente de otra, de vice Director a Director Interino de la misma, de Comisario artístico a Director, entre el Ateneo, Estímulo, la Academia y el Museo, hay una lógica a través de veinte años. Siempre las mismas personas. Sívori, de la Cárcova, Ripamonte, Schiaffino, Zuberbulher, etc. Durante años. No vendían nada, la poca obra de estos fundadores de la Generación del ochenta, es debida a que no tenían de qué vivir, el cambio de la denuncia social de Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova, a las luminosas tardes tomando el té es porque nadie compraba temas deprimentes.
Los artistas se volvieron funcionarios, Directores, vice Directores, Profesores, Vocales, Presidentes, vice Presidentes, Directores Interinos, Peritos en Arte, compradores por cuenta del Estado de varios bodrios de Carriere y Fantin Latour y aciertos como Rodin. Aunque el Monumento a Rodin fue muy discutido y una metida de pata de Schiaffino en la época, hoy debería sacarse de ese lugar, pues allí estaba la casa de Rosas, se lo podría reubicar en un sitio más importante, tal vez al costado del actual Museo. Y no por un capricho histérico como lo están haciendo con Colón, y lo digo para suturar heridas y no abrirlas, en su momento cuando le plantaron encima de Rosas el monumento a Sarmiento hubo mucha bronca.
Enseñaban arte a las señoritas porque era bien saber de arte. Vivían de las niñas, las jóvenes de clase media y de clase alta que usaban sombrero y podían caminar por Florida, las mujeres de la clase baja usaban pañuelo, no sombrero y no se les permitía caminar por Florida (dato aportado por Jorge Sarrible). Por lo tanto todas las niñas que acudieron a Estímulo de Bellas Artes luego transformado en Academia Nacional de Bellas Artes y a los talleres de La Colmena Artística, eran señoritas que llevaban sombrero, ninguna obrera fue a estudiar con la izquierda de La Colmena artística. Y eran como ahora, las alumnas, de cada decena ocho son preciosas niñas jóvenes, sexualmente muy experimentadas.
Las Niñas y las Letrinas.
Señor Director de la Academia
sus niñas no disponen de letrinas
y usan la mía cada hora y media
y ríen y cacarean como gallinas.
Debe la Academia de Bellas Artes
cuidar donde deponen las niñas
sus cosas nefandas de esas partes
tan pudendas que te encariñas.
¡Qué sus niñas son mujeres¡
¡Qué sus reglas tapan caños¡
¡Qué besan si pagar pudieres¡
¡Qué no les importan los años¡
¡Qué se suben a la azotea¡
¡Qué encienden las luces¡
¡Qué ya mi letrina gotea¡
¡Qué se me ponen de bruces¡
¡Qué sus niñas me seducen¡
¡Qué desnudas me sacuden¡
¡Qué me sacan mucho dinero¡
¡Y qué temo que me acusen
ante mi fiel esposa primero¡
Señor Director de la Academia
hágale a las niñas sus letrinas,
la gente no tolera la bohemia
de las divertidas niñas divinas.
Señor Director de la Academia
Sus niñas no disponen de letrinas
Y usan la mía seis horas y media
Y ríen y cacarean como gallinas.
Informe histórico y verso rápido: Alfredo Benavidez Bedoya.